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martes, 12 de mayo de 2015

9 días sin gluten


Para resumir muy mucho os diré que tengo hiporitoridismo, que parece que no es gestacional como creían en un principio, sino autoinmune. Tengo los anticuerpos por las nubes. Esto, hablando en plata, significa que mi sistema inmune se ha vuelto un poco loco y en vez de atacar bacterias y bichitos varios, se ha puesto a atacar a mi pobre glándula tiroides la cual, como resultado del ataque, no fabrica suficientes hormonas. O más bien, quizás fabrica suficientes para una persona, pero no para dos, así que el bebé la chupa toda y yo tengo déficit.

Los síntomas del hipotiroidismo son tremendos, y es una de esas enfermedades desconocidas y muy incomprendidas. Muchos días no he podido ni levantarme de la cama, ni hacer nada. NA-DA. Literalmente. Mi capacidad intelectual ha descendido hasta límites preocupantes, he tenido la cabeza constantemente embotada. La piel y los labios secos, afonía, aumento de peso injustificado, estreñimiento severo, caída masiva del cabello, frío constante, uñas débiles, etc. Es una enfermedad que va ganando terreno silenciosamente y, para cuando te quieres dar cuenta, ha venido para quedarse.

Como podéis imaginar, he investigado mucho sobre el tema. Y como era previsible, uno de los factores más importantes es la dieta. Parece ser que hay un porcentaje relativamente alto de hipotiroideos que también son celíacos o tienen intolerancia al gluten. Bien, yo soy una de ellos y os vengo a contar cómo han sido mis primeros 9 días sin gluten.


1) Tengo, por fin, el cutis como es debido, y no lleno de rojeces como lo he tenido en los últimos meses.

2) También la piel de los brazos ha mejorado mucho. Yo tengo esos típicos granitos (no sé si tienen un nombre técnico, seguro que sí)  y no han desaparecido pero casi.

3) Tengo más energía y la cabeza mucho más despejada (aunque en eso también juega un papel importante la medicación, lógicamente).

4) Mis digestiones son ligeras. Como dice Arguiñano: la mejor digestión es la que no se nota (o algo así). Pues bien, yo lo he conseguido).

5) Tengo menos hambre. Como un poquito cada 3 horas pero nunca tengo un hambre canina, no llego a las horas de las comidas principales con hambre voraz y no me pego atracones. Además, después de comer, me siento satisfactoriamente saciada, algo nuevo para mi.

6) He descubierto que se puede vivir sin harinas. No echo nada de menos el pan. Bueno, a veces cuando veo la salsita que queda en el plato me da como morriña, pero ni se me ocurre hacerlo porque sé que no me sentaría bien, y no merece la pena.

7) También he descubierto que se puede comer sin gluten fuera de casa sin mucho problema. Al menos yo que soy intolerante al gluten y no tengo problema con la contaminación cruzada. Quiero decir, que puedo comer algo sin gluten que se haya preparado en una cocina donde también se usa gluten y eso no me afecta.

8) Le estoy cogiendo el gusto a la cocina. Yo siempre había odiado cocinar. Ahora me toca investigar nuevas recetas y nuevos productos (como la harina de maíz o de arroz, por ejemplo) así que estoy en plan Beakman haciendo experimentos culinarios y me lo paso pipa.

9) Por último, parece que he frenado la subida de peso que estaba  teniendo y por la que ya me han echado la bronca la ginecóloga y la endocrino (7 kilos en 5  meses). De todos modos mañana me toca pesarme, así que volveré al menos para actualizar el peso en el lateral del blog.




miércoles, 22 de abril de 2015

¡Bajando!



Esta semana he bajado 300 gramos, sólo con seguir cuatro pautas facilísimas. A veces me sorprende lo fácil que es bajar de peso (o mantenerse) y cómo nos liamos por el agobio del momento, la "comida-confort" y las excusas de "por una vez no pasa nada" o "mi cuerpo me pide azúcar".

¿Qué he hecho?

1) Seguir mis menús semanales según la programación y no saltármelos
2) Beber más agua
3) Los snacks (a media mañana y a media tarde) sólo fruta
4) Comer menos pan
5) Moverme un poco (por poco que sea, siempre me digo "menos es nada")
6) Cenar menos cantidad (pero no tan poca como para que no pueda dormir y me de el atracón a las tantas)

Bueno, al final eran seis pautas, pero son bien sencillas así que espero seguir igual en los próximos meses.


jueves, 16 de abril de 2015

He aprendido a comer (a mi edad...)



Llevaba un mes sin asomarme a esta ventanita virtual. Llevaba también un mes sin pesarme, ni en casa ni en la consulta, porque mi médico pasa bastante del tema peso, cosa que me alegra.  A la mayoría de mujeres embarazadas las machacan con ese tema durante los 9 meses y no se tiene en cuenta que, a veces, el cuerpo necesita coger ese peso extra y que, por más que te cuides, vas a subir más de lo que ellos admiten (que es entre 9 y 12 kilos en todo el embarazo).

Yo estoy en 79,3 kg, o sea que he subido en total 6,4 kg en los 4 meses que llevo de embarazo. Considero que no está mal, aunque estas próximas semanas iré con un poco más de cuidado y, sobre todo, tengo que moverme más (ya, yo siempre tropezando con la misma piedra, que parece que me he encariñado con ella). Entre el mal tiempo que -todavía- hace y lo cansada que suelo estar, no me faltan excusas para no moverme (mal, lo sé).


La cuestión es que me he metido en foros de embarazos y crianza, por eso paso menos por aquí. Pero quería contaros que creo que -por fin- he aprendido a comer. Sobre todo me han venido muy bien las pautas de la nutricionista e ir observando los cambios en mi cuerpo semana a semana. No me refiero sólo al peso, sino a cómo me siento. Ahora ya no tengo esa ansiedad y sé bastante bien qué debo y qué no debo comer. A veces se me antoja algo pero como sé que no me conviene, lo aparto de mi mente en un milisegundo y se acabó el problema. Eso, hace sólo unos meses, parecía imposible de lograr. He aprendido a combinar los alimentos, no sólo dentro de una misma comida sino también a lo largo del día y también de la semana. Tengo menús semanales que sigo bastante estrictamente y cuando tengo que comer fuera elijo con bastante buen criterio.

Así que ánimo a todos, que se puede aprender a comer y se puede hacer desaparecer la ansiedad y la necesidad de comida-confort.


miércoles, 11 de marzo de 2015

El sexo del bebé



Hemos decidido que no queremos saber el sexo del bebé hasta que nazca. La gente no nos entiende, por lo general. Menos mi madre. A mi madre, todo lo que sea hacer las cosas "como antes" le parece estupendísimo. Yo tengo el pálpito de que es una niña (o tal vez sea sólo un deseo) así que como sea niño se me va a quedar una cara de WHAT??!? que vais a flipar.

El peso, bien. Estoy como la semana pasada, así que ésa es una buena noticia. Estoy comiendo poca cantidad muchas veces al día y es lo que me sienta mejor, además de lo que me recomendó la nutricionista para lo de las piedras y la endocrino por lo del hipotiroidismo. Por una parte me arrepiento de no habérmelo tomado más en serio antes para poder empezar el embarazo en mi peso saludable, pero luego me pongo en modo zen y pienso que todo pasa como y cuando tiene que pasar. Que todo está bien.

Así que todo va de maravilla. El poco tiempo libre que tengo lo paso viendo vídeos de partos, entrevistas a matronas y cosas así. Mi primer parto fue tan horroroso que ya me estoy mentalizando para que este sea absolutamente maravilloso, no me pienso quedar con las ganas.

De antojos voy bien. Pero vamos, nada que no pasara antes del embarazo. Que yo antojos he tenido siempre...


lunes, 9 de marzo de 2015

Ambivalencias


Es todo muy raro, a veces.

Ayer hice el anuncio oficial del embarazo. Por una parte, tenía unas ganas terribles de gritarlo a los cuatro vientos. Desde que lo supe no pienso en otra cosa y no quiero hablar de otra cosa. Todas las conversaciones me aburren soberanamente, así que huyo de ellas como de la peste.

Pero, por otra parte, quiero disfrutar este embarazo en la intimidad, con tranquilidad, sin dar explicaciones a nadie. Que sé que me preguntan de buena fe, porque les importa, porque quieren saber que estoy bien (o si no lo estoy). Pero no me apetece decir nada. Ni siquiera cuando me preguntan de cuántas semanas estoy. Una parte de mi reacciona como diciendo "¡¡y a ti qué te importa!!".

Por eso digo, que es todo muy raro. Y no tengo ninguna amiga embarazada actualmente, así que no puedo juntarme con nadie. Pero una buena amiga que es doula me ha mandado unos cuantos libros así que estaré entretenida un buen rato.

Ayer me pese (extraoficialmente, que ya sabéis que el peso oficial es el del miércoles) y sólo había subido 100 gramos, así que por esa parte voy bien. En cuanto a la comida, tengo bastante hambre pero hay muchas cosas que me dan asco. A veces llego a la comida con demasiada hambre, como en exceso y luego me arrepiento porque me cuesta hacer la digestión. El endocrino me dijo que tengo que comer mínimo seis veces al día y, obviamente, poquita cantidad cada vez. Pero a mi se me hace muy raro, eso de sentarme a la mesa a mediodía y comer poco. Es algo que tengo que aprender (y me da que lo voy a aprender a malas).

Así que es todo raro, y bonito, y tengo miedo de engordar demasiado, y de que haya complicaciones, aunque una parte de mi sabe que todo está bien y que todo va a estar bien.

martes, 3 de marzo de 2015

Subiendo... demasiado!



Aunque hoy no es día de peso (es mañana), me he pesado porque tengo que ir al obstetra y no quería llevarme un disgusto en su consulta. Así que me he llevado el disgusto en casita, tan cómodamente.

No es por justificarme, pero tuve dos viajes de trabajo y ahí me dejé llevar, por decirlo finamente. El resultado es que he subido prácticamente un quilo por semana. Así que se acabó la tontería. Ayer compré fruta y ahora me prohibo picar cualquier otra cosa. Por la mañana desayuno mi exquisito batido de avena, a media mañana y a media tarde como fruta (si salgo de casa me llevo barritas de cereales) y en las comidas y las cenas sigo mi plan de antes con alguna pequeña variación porque hay cosas que me dan mucho asco ahora mismo.

En mi primer embarazo no tuve nada de náuseas. Nada. Ni un sólo día. Ni vomité, ni me sentí mal en ningún momento ni nada de nada. Si no es por la barriga, ni me habría enterado del embarazo. Pero esta vez es todo diferente. He tenido muchas náuseas que sólo este fin de semana han empezado a remitir (en la semana 9). Lamentablemente, me asquean y mucho cosas como las infusiones y las verduras. Estoy deseando tener ya los resultados de la toxoplasmosis (me los dan hoy) para poder comer ensalada, porque eso sí me apetece.

Y sí, voy a empezar a hacer ejercicio. Lo prometo.

Por lo demás, todo bien. Tengo ganas de llegar a la eco de las 12 semanas para ya comunicarlo oficialmente. He comprado algunos libros por internet y estoy deseando que lleguen porque ahora mismo, si os digo la verdad, soy toda monotema y me mata no poder hablar con nadie de esto.

Voy a ponerme al día con vuestros blogs porque no os he leído nada de nada y no sé cómo lo lleváis.

domingo, 15 de febrero de 2015

10 kilos



10 kilos es lo que la obstetra me permite engordar en todo el embarazo.

Pero yo tengo hambre.

Todo el tiempo.

De pasta y de dulces, principalmente.

Así que, no os voy a engañar: lo estoy pasando un poco mal.

He decidido que ya no me voy a encargar yo de hacer la compra. Porque me llevaría todo lo "prohibido" o, peor, me lo comería allí mismo. En el super.

He comprado mucha fruta para que, al menos, si pico, pique sano.

Por lo demás, todo está bien. Me hicieron la primera eco y mañana me hago los análisis.


jueves, 12 de febrero de 2015

Año nuevo, vida nueva



Ya sé que eso pega más en enero que ahora, pero enseguida veréis de qué va la cosa. Que es literal.

La semana pasada no apunté mi peso aquí. Hoy me he pesado y veo que he subido 700 gramos desde la última vez que me pesé, hace 15 días. Diréis que 700 gramos no es tanto y que eso enseguida se pierde de nuevo. Pero resulta que estoy embarazada. Y estoy muy contenta, de verdad. Sólo que me gustaría haber cogido el embarazo partiendo de un peso saludable o, al menos, no tan alto como éste.

En mi primer embarazo (hace 10 años) partía de un peso de 55 ridículos quilitos. Me puse 30 encima y nunca conseguí quitármelos. Ahora empiezo con sobrepeso y me da mucho miedo que se me vaya de las manos. Si me pongo otra vez 30 kilos encima voy a llegar a 100 y luego a ver quién es la guapa que los baja...

El caso es que iba a dejar este blog y a hacer uno nuevo que fuera sobre embarazos, partos y todo eso. Pero estuve investigando y resulta que sí se puede hacer dieta y que sí se puede perder peso en el embarazo, así que voy a seguir con este blog en vez de hacer uno nuevo.

Mañana tengo mi primera visita con el obstetra y se lo voy a comentar, por si prefiere que vaya otra vez a la nutricionista o a ver qué me recomienda.

Que sepáis que sois los primeros en saberlo. Que aún no es "oficial" porque sólo es el segundo mes así que, los que me conocéis "en persona" ¡¡no digáis nada!!

Y eso es todo por hoy. Aquí vengo con mi gran alegría y mi gran angustia a la vez. Deseadme suerte...