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jueves, 16 de abril de 2015

He aprendido a comer (a mi edad...)



Llevaba un mes sin asomarme a esta ventanita virtual. Llevaba también un mes sin pesarme, ni en casa ni en la consulta, porque mi médico pasa bastante del tema peso, cosa que me alegra.  A la mayoría de mujeres embarazadas las machacan con ese tema durante los 9 meses y no se tiene en cuenta que, a veces, el cuerpo necesita coger ese peso extra y que, por más que te cuides, vas a subir más de lo que ellos admiten (que es entre 9 y 12 kilos en todo el embarazo).

Yo estoy en 79,3 kg, o sea que he subido en total 6,4 kg en los 4 meses que llevo de embarazo. Considero que no está mal, aunque estas próximas semanas iré con un poco más de cuidado y, sobre todo, tengo que moverme más (ya, yo siempre tropezando con la misma piedra, que parece que me he encariñado con ella). Entre el mal tiempo que -todavía- hace y lo cansada que suelo estar, no me faltan excusas para no moverme (mal, lo sé).


La cuestión es que me he metido en foros de embarazos y crianza, por eso paso menos por aquí. Pero quería contaros que creo que -por fin- he aprendido a comer. Sobre todo me han venido muy bien las pautas de la nutricionista e ir observando los cambios en mi cuerpo semana a semana. No me refiero sólo al peso, sino a cómo me siento. Ahora ya no tengo esa ansiedad y sé bastante bien qué debo y qué no debo comer. A veces se me antoja algo pero como sé que no me conviene, lo aparto de mi mente en un milisegundo y se acabó el problema. Eso, hace sólo unos meses, parecía imposible de lograr. He aprendido a combinar los alimentos, no sólo dentro de una misma comida sino también a lo largo del día y también de la semana. Tengo menús semanales que sigo bastante estrictamente y cuando tengo que comer fuera elijo con bastante buen criterio.

Así que ánimo a todos, que se puede aprender a comer y se puede hacer desaparecer la ansiedad y la necesidad de comida-confort.


jueves, 12 de febrero de 2015

Año nuevo, vida nueva



Ya sé que eso pega más en enero que ahora, pero enseguida veréis de qué va la cosa. Que es literal.

La semana pasada no apunté mi peso aquí. Hoy me he pesado y veo que he subido 700 gramos desde la última vez que me pesé, hace 15 días. Diréis que 700 gramos no es tanto y que eso enseguida se pierde de nuevo. Pero resulta que estoy embarazada. Y estoy muy contenta, de verdad. Sólo que me gustaría haber cogido el embarazo partiendo de un peso saludable o, al menos, no tan alto como éste.

En mi primer embarazo (hace 10 años) partía de un peso de 55 ridículos quilitos. Me puse 30 encima y nunca conseguí quitármelos. Ahora empiezo con sobrepeso y me da mucho miedo que se me vaya de las manos. Si me pongo otra vez 30 kilos encima voy a llegar a 100 y luego a ver quién es la guapa que los baja...

El caso es que iba a dejar este blog y a hacer uno nuevo que fuera sobre embarazos, partos y todo eso. Pero estuve investigando y resulta que sí se puede hacer dieta y que sí se puede perder peso en el embarazo, así que voy a seguir con este blog en vez de hacer uno nuevo.

Mañana tengo mi primera visita con el obstetra y se lo voy a comentar, por si prefiere que vaya otra vez a la nutricionista o a ver qué me recomienda.

Que sepáis que sois los primeros en saberlo. Que aún no es "oficial" porque sólo es el segundo mes así que, los que me conocéis "en persona" ¡¡no digáis nada!!

Y eso es todo por hoy. Aquí vengo con mi gran alegría y mi gran angustia a la vez. Deseadme suerte...




lunes, 2 de febrero de 2015

Lo estamos haciendo todo mal



Llevo todo el día revisando el libro que debía entregarle a mi editor en diciembre y que, muy amablemente, me ha concedido unos meses más de plazo. De repente he pensado en la cerveza sin alcohol y he tenido uno de esos momentos que David Suchet y Benedict Cumberbatch interpretan tan magistralmente. Un "aha moment", que diría la gran Oprah Winfrey.

He entrado a leer vuestros blogs y he comprobado lo que sospechaba. Siempre he dicho que el blog es terapéutico y todo eso pero las terapias no funcionan si no se hacen bien.

El otro día en un encuentro de bloguers al que me invitaron conocí a una mujer que había perdido 17 kilos en 4 meses. Me hizo sentir muy mal conmigo misma. Pensé ¿por qué ella puede y yo no? Y entré en esa espiral autocompasiva lamentando lo injusta que es la vida y bla bla bla. Cuando llegué a casa googleé la dieta que dijo que hacía. Pronokal. Cuando lo leí se me cayó el mito a los pies. Se ve que la dieta consiste en alimentarse de verduras y de batidos prefabricados durante no sé cuántas semanas y luego, poco a poco, vas introduciendo más alimentos. Recordé cuando yo quise hacer el Master Clenase porque, ya sabéis, a grandes males grandes remedios y en todas las veces que alguno de nosotros ha querido hacer algo radical.

Hoy he pensado en la cerveza sin alcohol porque ha sido mi última incorporación a mis rutinas. Todos los domingos, antes de comer, mi costillo y yo bajamos al bar a tomar el vermut. Que para él es vermut y para mi, hasta ahora, era una infusión. Hasta que un día decidí probar una cerveza sin alcohol. Me sentó bien y ahora es mi nueva rutina dominguera. Y hoy he pensado que si he podido conseguir este nivel de auto-control sin angustia, lo puedo ir extendiendo a todo lo demás. Lo de la presión social, los cumpleaños, cumplir con los colegas y demás sólo son excusas. Bastante burdas, además. Aquí con quien hay que cumplir es con uno mismo y con la propia salud. ¿Que los demás se trincan una hamburguesa con ketchup y patatas fritas? Tú te pides un arrocito o unas verduras a la plancha y tan ricamente, oye. ¿Qué hay que tomar algo y se ponen finos a cerveza y vino? Pues te pides una sin alcohol y la haces durar y, después, no se toma nada más, que tampoco es obligatorio.

Os leo -y me leo- y veo que ponemos el foco en lo que hemos comido mal y de más y en lo poco que nos hemos movido, pero es que ésa no es la cuestión. El descontrol con la comida y la falta de ejercicio no son el problema. Sólo son el síntoma de otra cosa. Otra cosa que será distinta para cada uno, pero que tiene mucho que ver con nuestro nivel de bienestar general. ¿No os ha pasado estar enfrascados en alguna actividad y que pasen horas sin que siquiera penséis en la comida? ¡Pues esa es la clave! Conseguir una vida plena, estar sinceramente satisfechos con lo que hacemos y ocupar nuestro tiempo con cosas que nos gusten, no, lo siguiente.

Así que, no prometo nada, pero voy a intentar cambiar el enfoque del blog. Hablar menos de si he comido bien o mal y de si he hecho ejercicio o no (que suele ser que no) y hablar más de proyectos, de cosas que hago o que quiero hacer, de cosas que hago y quiero dejar de hacer y, en general, de cómo quiero que sea mi vida. Digo que no prometo nada porque no sé si seré capaz de hablar de estas cosas tan personales sin que se me pueda reconocer, pero al menos lo voy a intentar.


Post data: Blogger también lo está haciendo mal. Me pregunta que si quiero traducir mi blog del gallego.









miércoles, 28 de enero de 2015

La factura del cumpleaños


El otro día leí una noticia bastante surrealista sobre un niño al que habían invitado a un cumpleaños y, como no fue, le mandaron la factura para que pagara su parte. Se ve que habían organizado el cumple por todo lo alto y les había costado bastante pasta por cabeza. Aquí podéis leerlo: 

Y diréis que no tiene nada que ver, pero hoy me he acordado de esto porque aquí, ya sabéis, los miércoles es día de peso oficial y ¡¡oh my god!! Ayer fue el cumpleaños de mi costillo, hice unos pequeños excesos y hoy pago la factura de, exactamente, UN KILAZO!!!!

Mis excesos os parecerán ridículos. Consistieron en comer patatas fritas y alioli con el pescado del mediodía y comer tarta de postre en vez de la infusión, tanto a mediodía como por la noche.  SÓLO ESO.

Pero el precio es caro, porque me cuesta bastante perder un kilo como para darme el lujo de recuperarlo así de fácil. Así que hoy toca volver al redil, tomar mis infusiones y nada de lo no permitido. Aunque, ahora que lo pienso, sobró bastante tarta ayer...


martes, 20 de enero de 2015

Resumen de 2014



He actualizado la barra lateral donde voy anotando el peso todas las semanas (los miércoles). Para que no quedara tan llena he resumido los pesos del 2014 dejando sólo uno por mes y cuál ha sido mi sorpresa (agradable) cuando he visto que todos los meses había bajado. Es algo que a veces no se  nota semana a semana (y cuanto más te pesas, peor) porque vas oscilando, un día subes, otro día bajas. Pero lo cuenta es que, al final, el resultado es positivo.

Bajar un kilo o kilo y medio al mes puede parecer poco, pero suelen decir que si lo pierdes despacito luego no lo recuperas, y ése es el objetivo en realidad.

Claro que yo me veo en fotos y vídeos y me veo horrible, enorme, no quepo en la pantalla de la tele... Pero si comparo con fotos y vídeos de hace un año o más, entonces el cambio es super evidente. Por eso, aunque no lo publique aquí, creo que es importante hacer la comparativa con las fotos del "antes y después". A mi me encanta ver ese tipo de fotos en otros blogs, es de las cosas que más me motiva.


viernes, 2 de enero de 2015

Pánico


¿¿¿A que ahora da miedo pesarse??¿¿Eh??



Feliz año nuevo y que cumpláis todos vuestros propósitos. 
(Os vigilo de cerca, que lo sepáis)

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz y saludable Navidad



Aunque sea ya casi Navidad yo no dejo de pesarme los miércoles. Esta semana he bajado 0,6, lo cual sería una muy buena noticia si no fuera porque la semana pasada había subido 1,1, así que vuelvo a estar donde estaba justo cuando logré mi primer objetivo.


Y, bueno, llamadme Grinch o lo que queráis, pero en este blog no vais a encontrar espíritu navideño ni consejos de "disfrutad y comed cuanto queráis" sino todo lo contrario. Recordad que esto no lo hacemos sólo por estética sino también y sobre todo, por SALUD. Pegaros varios atracones durante estos días no es nada bueno para vuestro cuerpo así que NO LO HAGÁIS. Tampoco digo que estéis comiendo ensaladas mientras el resto de la familia se come el cordero, ni que toméis una infusión mientras los demás se comen el roscón de Reyes, pero tampoco os deis al desenfreno culinario porque luego vais a pagar las consecuencias.


Ahora que lo pienso, más que Grinch soy Pepito Grillo así que podéis darme las gracias por ser la voz de vuestra conciencia.


De nada.




viernes, 5 de diciembre de 2014

Un asqueroso brownie



Así como lo leéis: ayer me comí un asqueroso brownie.

Sé que no debía, ni por la vesícula, ni por el peso, ni por mi cuerpo en general, que ya no está acostumbrado a comer azúcar. Pero había sido un día muy largo y entramos a una panadería/cafetería para merendar. No tenían nada salado para comer. NADA. Así que miré las opciones dulces y todo era muy potente. Lo que más se me antojó fue el brownie, con esa capa de chocolate brillante por encima y esas nueces.

Lo comí muy a gusto hasta más o menos la mitad. Entonces empecé a pensar que qué empalagoso y que qué hacía yo comiendo esa cosa. ¡Yo! ¡Que hace un año me podría haber comido siete como ese del tirón! Lo acabé un poco por compromiso y por pena de dejarlo y bebí medio litro de agua.

Por la noche cené sopa juliana (me quedó un poco sosa, si tenéis alguna recomendación me contáis vuestros truquitos y mejor), hamburguesa vegetal (de champiñones) y un poco de pan integral con paté de aceitunas negras.

Lección aprendida: mi cuerpo ya no acepta grandes dosis de azúcar ni dulces en general así que, se acabaron las tentaciones. 

*No pongo foto porque si os enseño el brownie igual seré culpable de haceros caer en la tentación y no quiero. De nada.

lunes, 13 de octubre de 2014

Cine sin palomitas




Dicen que los auténticos cinéfilos nunca jamás comen palomitas en el cine. Ni palomitas ni otras cosas. Pero yo el cine siempre lo he asociado a las palomitas y la coca cola (y además como están saladas, una chocolatina de postre para quitarme la sal de la boca).

Para mi, tomar las palomitas con agua y sin chocolate no es una opción, así que estamos ante una situación de todo o nada así que ¿cuál es la solución?



Mi primera táctica fue ir siempre a la sesión de las 4 de la tarde, habiendo comido lo más tarde posible para llegar al cine aún con la digestión a medio hacer, para llegar sin hambre. De modo que entraba en el cine, olía las palomitas y se me antojaban pero al mismo tiempo sabía que, aunque las comprara, no me entrarían, porque ya estaba llena.

Mi segunda táctica fue hacer el cálculo del dinero que me ahorro cada vez que voy al cine y no compro palomitas ni nada más que la entrada.

Y un día, después de un año siguiendo estas dos tácticas, fui al cine por la tarde/noche y no pude evitarlo. Compré palomitas, cocacola (zero, pero coca cola al fin y al cabo) y una chocolatina. Lo que pasó fue que no pude terminar ni la mitad de las palomitas y me sentí extremadamente bien. Así que desde entonces, si alguna vez he sentido la tentación de comprarlas, he recordado lo que pasó esa vez y se me han pasado las ganas.

Lo de las palomitas es anecdótico, claro. Lo cuento como ejemplo (real, pero ejemplo) de que podemos entrenar a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro a no desear las cosas que no nos convienen. Lo difícil es el principio, lograr estar X semanas sin probar X cosa, y para eso van bien tener tácticas infalibles, como la de ir al cine recién comida.


domingo, 12 de octubre de 2014

Historias de Angela



Si lleváis un tiempo por aquí sabéis que tengo una especie de romance intermitente con el crudiveganismo. Uno de los testimonios que más me impactó en su día -y lo sigue haciendo- es el de Angela Stokes. Ella llegó a pesar 150 kilos y tenía una adicción importante a la comida basura. Cuenta que trabajaba en un bar y que, cuando recogía las mesas, se comía las sobras que los clientes habían dejado, todo a escondidas de sus jefes y compañeros. Hay que estar muy mal para hacer eso.

También cuenta que, estando en Nueva Zelanda, iba a visitar un museo pero por el camino paró en todos los restaurantes de comida rápida que encontró, zigzageando por la calle como si los carteles con las ofertas de esos sitios fueran sirenas llamándola irresistiblemente. También hay que estar muy mal para hacer algo así, pasar por delante de uno de esos sitios y ser incapaz de no entrar, incluso aunque acabes de salir de otro.

Un día una persona le regaló el libro de los Boutenko, una familia crudivegana muy conocida en el mundillo. Ella lo leyó -por suerte no se tomó mal el regalo- y le pareció todo tan sincero y tan coherente que decidió hacerse crudívora. Su error fue hacer el cambio de la noche a la mañana. De un día para otro pasó de sobrealimentarse con comida basura a comer 100% crudo; con la dificultad añadida de que al principio uno no sabe muy bien qué comer: ensaladas, fruta... ¿y? ¿Qué más? Tuvo fuertes síntomas de desintoxicación y aguantó una semana. La segunda semana decidió comer *sólo* 80% crudo, pero el 20% restante era a base de verdura hervida, arroz y pasta integral. El primer año perdió 80 quilos o, como ella dice, una persona entera.

De eso han pasado 10 o 12 años. Conoció a otro crudívoro, se casaron, se mudaron a Ecuador y están a punto de tener a su segundo hijo. Vivir en Ecuador les permite comer crudo sin pasar frío, además de que su negocio a través de internet les da unos ingresos muy superiores a la media en ese país, así que viven como reyes.

Su historia siempre me da esperanza y, como dice su marido, no hace falta ser 100% crudívoro para recuperar el peso y la salud. Lo más importante no es lo que comes sino lo que dejas de comer. Si eliminas los azúcares, los almidones y la carne roja, y aumentas tu consumo de verdura cruda puedes tener una salud absolutamente perfecta.





La muy valiente salió en la CNN enseñando la falda que solía usar y donde ahora caben 4 o 5 como ella
El día de su boda

sábado, 27 de septiembre de 2014

Miénteme



Ahora todo es diferente.

Primero dijeron que con la lactancia materna una adelgaza aunque no quiera, porque quema muchas calorías. Pero yo tenía un hambre atroz y no, no adelgacé.

Después dijeron que bastantes problemas tenía (familiares y de trabajo) como para preocuparme por algo tan superficial como el peso.

Después dijeron que, de todos modos, me veía bien. Que tengo una cara bonita y un cuerpo proporcionado. Grande, pero proporcionado.

Y siempre, siempre, cuando intentaba hacer dieta, me dijeron que "por una vez no pasa nada" "tómate otra copa, no arruines la diversión" o "cómo no vas a comer tarta si estamos en un cumpleaños". Siempre era "sólo por hoy" y "no pasa nada" o "a ver si te vas a enfermar por no comer". Y al final me enfermé por comer mal. No mucho ni poco, sino mal.

Cuando alguien me muestre preocupación por su propia situación, nunca voy a quitarle importancia. No voy a decirle que con la ropa adecuada, un poco de maquillaje y el pelo arreglado se verá bonita. No voy a decirle que la vida son dos días y hay que disfrutar, y que la comida es un placer.

No. La comida NO es un placer. La comida es la gasolina que nuestro cuerpo necesita para funcionar bien. ¿Acaso vamos a cuidar mejor nuestros coches que nuestros cuerpos? Porque creo que a ninguno se nos ocurriría echarle al coche una gasolina diferente de la que necesita. Pero al cuerpo se lo echamos todo. Así, como si fuera un vertedero.

Yo ya estoy pagando las consecuencias. Y escribo este post desde el arrepentimiento y con la esperanza de que os motive a quienes aún estáis a tiempo. Para mi nada fue suficiente: ni verme bien, ni entrar en determinada talla, ni pensar en un hipotético perjuicio para mi salud, ni querer tener un embarazo saludable. Nada. Hasta que he llegado hasta aquí y ahora la dieta me la obligan los médicos. Y más me vale hacer caso de una vez.


jueves, 25 de septiembre de 2014

Plan provisional de alimentación



Ahora esto de la dieta ya no es sólo una cuestión de estética (ni de salud mental, aunque también) sino que es una cuestión de salud física. Por eso decidí ir, por primera vez en mi vida,a una nutricionista para que me de una dieta personalizada y me vaya controlando.

Tengo un sobrepeso de unos 20 kilos. 
Tengo cálculos en la vesícula. Eso significa que no metabolizo bien la grasa. Por tanto, el primer objetivo es disolver los cálculos y el segundo objetivo es comer de la manera más adecuada asumiendo que mi cuerpo, por algún motivo, no metaboliza las grasas.

Todo ello pasa por eliminar ciertos alimentos y por perder peso.

El próximo martes voy a tener ya mi dieta personalizada, mientras tanto, me dio unas pautas a seguir, que son éstas:

-todas las mañanas tomar zumo de limón con miel
-harinas sólo integrales
-nada de carne
-pescado solo blanco
-del huevo, sólo la clara
-nada de frutos secos
-no comer verdura cruda por la noche (donde vivo ya hace frío por las noches así que tampoco es que apetezcan las ensaladas)
-beber al menos 2 litros de agua al día (en eso ya iba bien porque bebo más de 2L)
-nada de cafeína ni teína (aquí es donde más voy a sufrir, porque mi te en el desayuno y mi cafecito de media mañana para trabajar me "hacen falta")
-poner sésamo tostado en las ensaladas
-nada de sal (porque, de regalo, resulta que tengo la tensión arterial descompensada)
-sustituir el azúcar por stevia (la odio, la odio, la odio, pero haré el esfuerzo)
-comer poco pero cada dos o tres horas (esto ya lo venía haciendo desde que me puse mala). Como snacks: fruta fresca, barritas de cereales y galletas de arroz

Una confesión: me siento terriblemente mal conmigo misma por no haberme tomado en serio este tema antes. Antes de que llegara a afectar a mi salud, quiero decir. Ya sé que cada uno encuentra su motivación cuando está preparado y que cada uno tiene sus motivos, pero los que hacéis esto por estética, haceos un favor y tomadlo en serio, que no os pase como a mi.

Para terminar, ayer fue día de peso oficial y me llevé una alegría: 75,7kg. He perdido 1kg desde la semana pasada, a ver si logro tener bajadas todas las semanas (o al menos no tener subidas).


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Resumiendo



Empecé con 77,3kg. Bajé a 75,5 en dos semanas. Y el viaje a Italia me ha dejado en 76,7kg. Como me dijeron en un comentario, me quedo con la parte positiva que es ésta: no he subido más de mi peso de inicio.

Como había estado desaparecida de la blogsfera dietética un año más o menos, me he estado poniendo al día con los blogs. Algunos ya no actualizan, han llegado otros nuevos y otros siguen al pie del cañón (¡bien por ellos!). Algunos blogs me han llamado la atención por su constancia y por su continua bajada de peso. Maruchi, por ejemplo, empezó en marzo y lo peor que ha tenido fue una semana que se mantuvo estable y  una semana que bajó 0,9. El resto, siempre bajada. Resulta admirable y a ratos me desanima que yo no pueda conseguir lo mismo pero a ratos me motiva porque si ella puede, ¡nosotras también!

Después de patear Sicilia durante una semana, con boda incluida, mis pies están bastante jodidos. Por eso estos días no salgo a caminar, porque prefiero esperar que se recuperen. Tampoco el fin de semana saldré porque quiero intentar hacer la limpieza de vesícula (en otro post os detallaré de qué va). Así que de momento mi única baza es la dieta, veremos cómo se me da.


sábado, 6 de septiembre de 2014

McDieta




Empecemos por el principio: peso 76,3kg. Eso son 300 gramitos más que el peso oficial del pasado miércoles (o sea, 300 gramos en 3 días). El próximo miércoles no podré pesarme por voy a estar viajando (para variar) así que daré como peso oficial el del martes. A ver qué sucede...

La limpieza de la vesícula al final no la  hice porque me surgieron compromisos diversos y preferí dejarla para cuando vuelva del viaje, que voy a tener más tranquilidad. Además así me da tiempo de leer el libro completo, ya os contaré cómo debe hacerse y a ver cómo me va a mi.

En cuanto a la dieta, vamos al lío. ¿Por qué titulo este post "McDieta"? Porque como ya os conté al principio de este blog, a mi hijo le encanta McDonald's y tuve el dilema de cómo enfocar este tema. No llevarle nunca porque yo estoy a dieta no me parecía justo. Llevarle y yo no comer me parecía una tortura. Así que hice lo siguiente:

Ir de vez en cuando y pedi mi menú cambiando las patatas fritas por ensalada y la cocacola por agua. Al principio se me hacía raro pero me fui acostumbrando hasta que ya ni me apetecían las patatas y el refresco. Ahora he dado un paso más y en vez de pedir hamburguesa pido directamente ensalada. La verdad es que no están nada mal, son buenas y grandes así que me quedo saciada.

martes, 15 de octubre de 2013

Desalmidonando (con permiso de la RAE)


En esta casa los martes toca pesaje de tanteo. El peso oficial es el del viernes, pero a medio camino me peso para ver cómo voy y tomar las decisiones que correspondan.

Hoy la báscula me ha regalado un 77,5kg. Esto son 300 gramos menos que el peso oficial del viernes pasado. O sea, un subidón total!!

Yo siempre había pesado entre 55 y 58. Después del parto decidí no pesarme más porque el aumento de peso fue muy considerable. Además todo el mundo decía que con la lactancia una adelgaza aunque no quiera, pero a mi la lactancia me daba un hambre atrozzz, así que de adelgazar, nada. El resultado es que no me volví a pesar hasta que decidí que había llegado a un límite intolerable y me puse a dieta, por primera vez en mi vida.  Hice la dieta de los puntos, pero sin las reuniones (que creo que son una parte muy importante de ese método). Me sirvió las dos primeras semanas, luego me estanqué y lo dejé. Fui probando otras dietas y las fui dejando, asumiendo que el sobrepeso estaba aquí para quedarse. Hasta que pasó lo que cuento aquí, la típica anécdota de que te preguntan si dan por hecho que estás embarazada. Eso fue en septiembre de 2012 y pesaba 82,3kg. Ha pasado un año y sólo he perdido 4,8 pero la verdad es que no me lo he tomado tan en serio como habría debido.

Total, lo que os iba a contar es que este fin de semana vi a dos amigos a los que hacía dos meses que no había visto (no los vi juntos, ellos no se conocen). Ella estaba la mitad de lo que era. Él no tanto, pero también se le notaba un cambio. Les pregunté qué habían hecho y los dos me respondieron lo mismos: habían eliminado el gluten y el almidón (o sea, pan, pastas, patatas y arroz). Poco más. No pasan hambre. No cuentan calorías ni puntos. No se machacan en el gimnasio. Dicho así parece fácil, pero a mi, en el día a día, me cuesta quitarme el pan del desayuno o el arroz de la cena (ADORO el arroz). Pero he decidido que merece la pena intentarlo. Si ellos han podido, yo también. Me queda pan en casa para dos o tres días (es integral y casero). Cuando se acabe, no voy a hacer más y voy a sustituirlo en el desayuno por huevos y fruta. Y a ver qué pasa.


lunes, 19 de agosto de 2013

Recapitulando: báscula vs. cinta métrica



Recapitulemos:

creo que sé lo que hago bien, creo que sé lo que hago mal, y creo que tengo ya la convicción necesaria para hacer los cambios que me faltan y sobre todo para ser persistente.

El cabreo del otro día se me pasó, claro, pero agradezco mucho vuestros comentarios. Durante muchos días la báscula no se movió y eso, quieras que no, desanima. Por eso dije que era como estar en la película El día de la marmota. La reflexión buena la hizo Lana en uno de los comentarios, que copio:

El día de la marmota, el síndrome de la marmota!!. A ver si la veo de nuevo. Por diferentes razones, me apetece ""reverla"" Y ¿quién no se ha sentido así perdiendo peso? Yo desde luego muchas veces. El tema es que Bill Murray estaba ahí, estancado en ese día odioso, hasta que se dio cuenta de que podía ir haciendo ligeras modificaciones cada día y hacer de cada día igual uno un poquito diferente. Y cuando aprendió lo que debía aprender, el tiempo "se desbloqueó". Creo que en esta ardua tarea de adelgazar pasa algo parecido...
 
Touché!!
 
Eso es lo que hay que hacer. Aprender mientras estamos en el maldito bucle.

La cuestión es que hoy me he vuelto a pesar, por curiosidad malsana, y había subido unos cuantos cientos de gramos... No tiene ningún sentido. Por suerte hice caso a la recomendación de tomarme las medidas y eso sí que es un gusto. Así que he decidido añadirlo a la página de evolución del peso, para que se vea la diferencia entre lo que marca la báscula y lo que marca la cinta métrica.


jueves, 15 de agosto de 2013

Para qué



Dice mi médico que lo más importante al hacer dieta es responder a la pregunta "¿Para qué?"

Dice que si tu motivo no es elevado, no te va a funcionar, por más que lo hagas todo técnicamente perfecto. Es decir, que sí puede que pierdas todo el peso que te sobra, pero que casi con toda seguridad lo volverás a recuperar. Así que últimamente le doy vueltas a esta cuestión.

Él cuenta que la primera vez que hizo dieta (creo que cuando entró en la universidad) su principal motivación era gustar a las chicas, porque tenía muchas amigas pero ninguna novia ni amiga-con-derecho. Perdió el peso, consiguió novia, perdió la novia y volvió a recuperar todo el peso y un poquito más.

Unos años después, cuando ya trabajaba, pensó que era muy incoherente dedicarse a la salud de los demás y tener sobrepeso, que es como una evidencia enorme de que tú salud no las has cuidado muy bien. Así que decidió perder todo el peso que le sobraba pero esta vez con una nueva moticación: ser coherente con su trabajo y sus ideas para sentirse mejor consigo mismo y para poder ayudar mejor a sus pacientes (en primer lugar, siendo un ejemplo a seguir). Perdió todo el peso y no lo ha vuelto a recuperar. Además, está a punto de casarse xD

Le he dado muchas vueltas y no sé si mis motivos son lo suficientemente *elevados* como dice él. Podría decir que es por salud, pero realmente mi salud no ha empeorado desde que tengo este sobrepeso. Al contrario, hay algunas cosas que han mejorado, como el asma y las cefaleas por ejemplo. Es más bien por estética, pero ése no paree un motivo muy adecuado. Cierto que cuando veo a una persona obesa automáticamente pienso: "no se cuida. No se quiere". Y yo no quiero ser así, no quiero que la gente piense eso cuando me ve.

Otro buen motivo es estar saludable para poder tener otro hijo (lo comenté en Twitter). Llevo muchos años diciendo que no quiero tener más hijos, pero es mentira. Mi tweet del otro día fue la primera vez que me atreví a decirlo. Esta es la segunda. Pero si ya es bastante duro ser madre soltera de uno, no quiero imaginarme cómo sería ser madre soltera de dos, y encima con edades tan diferentes. Así que creo que eso no puede contar como motivo elevado para perder peso.

¿Cuál es vuestro motivo? ¿Consideráis que es suficientemente "elevado"?











lunes, 12 de agosto de 2013

Consejos




Cuando uno se pone a dieta le pasa lo mismo que al tener hijos: aparecen expertos por todos lados y comienzan a darte consejos que no pediste y que tal vez no quieres.

Le pasó el otro día a una amiga que tuvo el valor de poner en facebook que quería perder 20 kilos y que empezaba ya. Supongo que lo publicó porque es una forma de auto-obligarte a hacerlo. O eso dicen los expertos, que para lograr un objetivo hay que poner una meta específica, una fecha y hacerlo público. El caso es que en menos de una hora tenía unos 30 comentarios de gente que le decía lo que debía y lo que no debía hacer.

Yo he llegado a la conclusión de que no hay que escuchar a nadie, sólo a quién te de ánimos hagas lo que hagas. Tengo amigos paleo que están delgadísimos y sanísimos a base de comer carne y verdura y de eliminar por completo granos y azúcares. Tengo amigos macrobióticos que están delgadísimos y sanísimos a base de comer granos y verdura y de eliminar por completo carne y azúcares. ¿Quién tiene la razón? Pues supongo que todos ellos, porque han encontrado lo que funciona para ellos mismos.

Aunque yo todavía no tengo del todo claro lo que funciona para mi, sí hay algunas cosas que sé que debo comer o que debo evitar. Y desde luego sé que debo beber mucha agua, comer más despacio y moverme más de lo que me muevo (que es muy poco). El otro día tomé mis medidas porque me lo recomendó alguien cuando dije que la báscula no se movía. Ése sí fue un consejo que me pareció sensato y que no implicaba juicio de valor por su parte. Además es cierto que me siento y me veo cada día mejor y que la ropa me queda mejor. No importa que la báscula aún no se haya enterado.

*La imagen es del Oráculo de Delfos, para darle un toque de humor al post


viernes, 9 de agosto de 2013

Peso oficial y las cosas que hago bien


He perdido 100 gramos esta semana, y ninguno desde el pesaje oficial del martes. O sea, que peso 78kg, uno menos que cuando empecé el día 19 de julio.

Una pérdida de un quilo en tres semanas es poco, pero peor habría sido no haberme cuidado y seguir subiendo. Porque llega un punto, cuando asumes tu obesidad, en que te conformas con no seguir subiendo. Yo llegué a ese punto hace un par de años hasta que decidí que no podía conformarme, que tenía que bajar. Dicen que lo que se baja despacito es lo que luego no se vuelve a recuperar y debe ser cierto, porque de los cuatro quilos que perdí el año pasado sólo recuperé uno.

Después de estar en el bucle de las dietas, como he leído por ahí (probé WW, Dukan y crudivorismo) decidí aplicar sólo el sentido común, ir viendo qué me sienta bien y qué me sienta mal, y hacer lo que me pida el cuerpo. Sin duda lo más importante está siendo el trabajo a nivel psicológico, personal, de querer cuidarme para estar bien y no sólo para perder peso. Así por ejemplo prohibirme alimentos por completo no me sirve, porque me genera angustia y frustración, así que decido que cuando los como, los disfruto.

Estas son las cosas que estoy haciendo bien:

-No tengo alimentos prohibidos, pero algunos han llegado a desaparecer (o casi) de mi vida.

-No tomo alcohol y casi nunca cocacola.

-Sólo tomo azúcar en el café (dos al día).

-Apenas tomo harinas, arroz ni pan blancos.

-Tomo una pastilla de chocolate ecológico con el café del mediodía (¡es mi momento de placer!)

-Camino de más a propósito. En vez de "salir a caminar" bajo una parada de metro antes de la mía, o doy un rodeo cuando vuelvo de tirar la basura, o aparco un poco más lejos. Y además lo disfruto.

-Hago pesas 3 o 4 veces al día. Últimamente he estado leyendo sobre los beneficios de este ejercicio, a ver si otro día os hago un resumen. Es algo que se puede hacer en casa y lleva poco rato, así que me resulta muy difícil encontrar excusas para no hacerlo.

-Aprovechando que hace buen tiempo, tomo mucha fruta y jugos vegetales.

-Por lo mismo (el buen tiempo) estoy más al aire libre.

-Tomo Omega3 a diario y carbonato de magnesio esporádicamente.

-Comienzo a notar que hago buenas elecciones cuando como fuera de casa (¡este era uno de mis grandes retos!).

-Cuido mi aspecto más que nunca antes en mi vida (incluso que cuando estaba delgada): elijo ropa cómoda pero que me favorezca, me pongo pendientes, me peino bien, me depilo (ah, antes lo odiaba!!), combino mis complementos (¡lo nunca visto!) e incluso algunos días me perfumo (again, lo nunca visto).

-Me mantengo ocupada con cosas que me interesan y procuro tener vida social que no gire entorno a la comida (algo realmente difícil en España).



¿Cuál es vuestra lista de cosas que hacéis bien?




jueves, 1 de agosto de 2013

La báscula desvaría



Le tengo que cambiar la pila a la báscula porque hoy me ha dado 500 gramos menos que ayer. Esto sólo puede significar que, o todos estos días ha estado fallando, o está fallando hoy, porque no me creo que tardara dos semanas en bajar 300 gramos y de repente baje 500 en un día sin hacer nada raro. Así que esta tarde la cambio y mañana os doy de nuevo el peso oficial.

Estos días me he sentido bastante desanimada precisamente por esto, porque por más que hacía las cosas bien, el peso seguía estancado, y esto desmotiva mucho. Ya sé que hay que pensar en el largo plazo, estableer objetivos que hábitos saludables y demás, pero una también se quiere llevar alguna alegría cuando se sube a la báscula ¿cierto?

No sé si os dije que al final compré un wok, porque una amiga me regaló un libro de recetas para wok y decidí probar. Como no me gusta nada cocinar, me he propuesto probar una nueva receta cada semana. La semana pasada hice unos fideos de arroz estilo singapur que quedaron deliciosos; esta semana hice fideos (de trigo) al pollo y también quedaron muy bien. Ahora tengo que elegir algo para la semana que viene, probablemente algo con arroz o verdura. Ya veremos.