Es todo muy raro, a veces.
Ayer hice el anuncio oficial del embarazo. Por una parte, tenía unas ganas terribles de gritarlo a los cuatro vientos. Desde que lo supe no pienso en otra cosa y no quiero hablar de otra cosa. Todas las conversaciones me aburren soberanamente, así que huyo de ellas como de la peste.
Pero, por otra parte, quiero disfrutar este embarazo en la intimidad, con tranquilidad, sin dar explicaciones a nadie. Que sé que me preguntan de buena fe, porque les importa, porque quieren saber que estoy bien (o si no lo estoy). Pero no me apetece decir nada. Ni siquiera cuando me preguntan de cuántas semanas estoy. Una parte de mi reacciona como diciendo "¡¡y a ti qué te importa!!".
Por eso digo, que es todo muy raro. Y no tengo ninguna amiga embarazada actualmente, así que no puedo juntarme con nadie. Pero una buena amiga que es doula me ha mandado unos cuantos libros así que estaré entretenida un buen rato.
Ayer me pese (extraoficialmente, que ya sabéis que el peso oficial es el del miércoles) y sólo había subido 100 gramos, así que por esa parte voy bien. En cuanto a la comida, tengo bastante hambre pero hay muchas cosas que me dan asco. A veces llego a la comida con demasiada hambre, como en exceso y luego me arrepiento porque me cuesta hacer la digestión. El endocrino me dijo que tengo que comer mínimo seis veces al día y, obviamente, poquita cantidad cada vez. Pero a mi se me hace muy raro, eso de sentarme a la mesa a mediodía y comer poco. Es algo que tengo que aprender (y me da que lo voy a aprender a malas).
Así que es todo raro, y bonito, y tengo miedo de engordar demasiado, y de que haya complicaciones, aunque una parte de mi sabe que todo está bien y que todo va a estar bien.



