lunes, 9 de marzo de 2015

Ambivalencias


Es todo muy raro, a veces.

Ayer hice el anuncio oficial del embarazo. Por una parte, tenía unas ganas terribles de gritarlo a los cuatro vientos. Desde que lo supe no pienso en otra cosa y no quiero hablar de otra cosa. Todas las conversaciones me aburren soberanamente, así que huyo de ellas como de la peste.

Pero, por otra parte, quiero disfrutar este embarazo en la intimidad, con tranquilidad, sin dar explicaciones a nadie. Que sé que me preguntan de buena fe, porque les importa, porque quieren saber que estoy bien (o si no lo estoy). Pero no me apetece decir nada. Ni siquiera cuando me preguntan de cuántas semanas estoy. Una parte de mi reacciona como diciendo "¡¡y a ti qué te importa!!".

Por eso digo, que es todo muy raro. Y no tengo ninguna amiga embarazada actualmente, así que no puedo juntarme con nadie. Pero una buena amiga que es doula me ha mandado unos cuantos libros así que estaré entretenida un buen rato.

Ayer me pese (extraoficialmente, que ya sabéis que el peso oficial es el del miércoles) y sólo había subido 100 gramos, así que por esa parte voy bien. En cuanto a la comida, tengo bastante hambre pero hay muchas cosas que me dan asco. A veces llego a la comida con demasiada hambre, como en exceso y luego me arrepiento porque me cuesta hacer la digestión. El endocrino me dijo que tengo que comer mínimo seis veces al día y, obviamente, poquita cantidad cada vez. Pero a mi se me hace muy raro, eso de sentarme a la mesa a mediodía y comer poco. Es algo que tengo que aprender (y me da que lo voy a aprender a malas).

Así que es todo raro, y bonito, y tengo miedo de engordar demasiado, y de que haya complicaciones, aunque una parte de mi sabe que todo está bien y que todo va a estar bien.

martes, 3 de marzo de 2015

Subiendo... demasiado!



Aunque hoy no es día de peso (es mañana), me he pesado porque tengo que ir al obstetra y no quería llevarme un disgusto en su consulta. Así que me he llevado el disgusto en casita, tan cómodamente.

No es por justificarme, pero tuve dos viajes de trabajo y ahí me dejé llevar, por decirlo finamente. El resultado es que he subido prácticamente un quilo por semana. Así que se acabó la tontería. Ayer compré fruta y ahora me prohibo picar cualquier otra cosa. Por la mañana desayuno mi exquisito batido de avena, a media mañana y a media tarde como fruta (si salgo de casa me llevo barritas de cereales) y en las comidas y las cenas sigo mi plan de antes con alguna pequeña variación porque hay cosas que me dan mucho asco ahora mismo.

En mi primer embarazo no tuve nada de náuseas. Nada. Ni un sólo día. Ni vomité, ni me sentí mal en ningún momento ni nada de nada. Si no es por la barriga, ni me habría enterado del embarazo. Pero esta vez es todo diferente. He tenido muchas náuseas que sólo este fin de semana han empezado a remitir (en la semana 9). Lamentablemente, me asquean y mucho cosas como las infusiones y las verduras. Estoy deseando tener ya los resultados de la toxoplasmosis (me los dan hoy) para poder comer ensalada, porque eso sí me apetece.

Y sí, voy a empezar a hacer ejercicio. Lo prometo.

Por lo demás, todo bien. Tengo ganas de llegar a la eco de las 12 semanas para ya comunicarlo oficialmente. He comprado algunos libros por internet y estoy deseando que lleguen porque ahora mismo, si os digo la verdad, soy toda monotema y me mata no poder hablar con nadie de esto.

Voy a ponerme al día con vuestros blogs porque no os he leído nada de nada y no sé cómo lo lleváis.

domingo, 15 de febrero de 2015

10 kilos



10 kilos es lo que la obstetra me permite engordar en todo el embarazo.

Pero yo tengo hambre.

Todo el tiempo.

De pasta y de dulces, principalmente.

Así que, no os voy a engañar: lo estoy pasando un poco mal.

He decidido que ya no me voy a encargar yo de hacer la compra. Porque me llevaría todo lo "prohibido" o, peor, me lo comería allí mismo. En el super.

He comprado mucha fruta para que, al menos, si pico, pique sano.

Por lo demás, todo está bien. Me hicieron la primera eco y mañana me hago los análisis.


jueves, 12 de febrero de 2015

Año nuevo, vida nueva



Ya sé que eso pega más en enero que ahora, pero enseguida veréis de qué va la cosa. Que es literal.

La semana pasada no apunté mi peso aquí. Hoy me he pesado y veo que he subido 700 gramos desde la última vez que me pesé, hace 15 días. Diréis que 700 gramos no es tanto y que eso enseguida se pierde de nuevo. Pero resulta que estoy embarazada. Y estoy muy contenta, de verdad. Sólo que me gustaría haber cogido el embarazo partiendo de un peso saludable o, al menos, no tan alto como éste.

En mi primer embarazo (hace 10 años) partía de un peso de 55 ridículos quilitos. Me puse 30 encima y nunca conseguí quitármelos. Ahora empiezo con sobrepeso y me da mucho miedo que se me vaya de las manos. Si me pongo otra vez 30 kilos encima voy a llegar a 100 y luego a ver quién es la guapa que los baja...

El caso es que iba a dejar este blog y a hacer uno nuevo que fuera sobre embarazos, partos y todo eso. Pero estuve investigando y resulta que sí se puede hacer dieta y que sí se puede perder peso en el embarazo, así que voy a seguir con este blog en vez de hacer uno nuevo.

Mañana tengo mi primera visita con el obstetra y se lo voy a comentar, por si prefiere que vaya otra vez a la nutricionista o a ver qué me recomienda.

Que sepáis que sois los primeros en saberlo. Que aún no es "oficial" porque sólo es el segundo mes así que, los que me conocéis "en persona" ¡¡no digáis nada!!

Y eso es todo por hoy. Aquí vengo con mi gran alegría y mi gran angustia a la vez. Deseadme suerte...




lunes, 2 de febrero de 2015

Lo estamos haciendo todo mal



Llevo todo el día revisando el libro que debía entregarle a mi editor en diciembre y que, muy amablemente, me ha concedido unos meses más de plazo. De repente he pensado en la cerveza sin alcohol y he tenido uno de esos momentos que David Suchet y Benedict Cumberbatch interpretan tan magistralmente. Un "aha moment", que diría la gran Oprah Winfrey.

He entrado a leer vuestros blogs y he comprobado lo que sospechaba. Siempre he dicho que el blog es terapéutico y todo eso pero las terapias no funcionan si no se hacen bien.

El otro día en un encuentro de bloguers al que me invitaron conocí a una mujer que había perdido 17 kilos en 4 meses. Me hizo sentir muy mal conmigo misma. Pensé ¿por qué ella puede y yo no? Y entré en esa espiral autocompasiva lamentando lo injusta que es la vida y bla bla bla. Cuando llegué a casa googleé la dieta que dijo que hacía. Pronokal. Cuando lo leí se me cayó el mito a los pies. Se ve que la dieta consiste en alimentarse de verduras y de batidos prefabricados durante no sé cuántas semanas y luego, poco a poco, vas introduciendo más alimentos. Recordé cuando yo quise hacer el Master Clenase porque, ya sabéis, a grandes males grandes remedios y en todas las veces que alguno de nosotros ha querido hacer algo radical.

Hoy he pensado en la cerveza sin alcohol porque ha sido mi última incorporación a mis rutinas. Todos los domingos, antes de comer, mi costillo y yo bajamos al bar a tomar el vermut. Que para él es vermut y para mi, hasta ahora, era una infusión. Hasta que un día decidí probar una cerveza sin alcohol. Me sentó bien y ahora es mi nueva rutina dominguera. Y hoy he pensado que si he podido conseguir este nivel de auto-control sin angustia, lo puedo ir extendiendo a todo lo demás. Lo de la presión social, los cumpleaños, cumplir con los colegas y demás sólo son excusas. Bastante burdas, además. Aquí con quien hay que cumplir es con uno mismo y con la propia salud. ¿Que los demás se trincan una hamburguesa con ketchup y patatas fritas? Tú te pides un arrocito o unas verduras a la plancha y tan ricamente, oye. ¿Qué hay que tomar algo y se ponen finos a cerveza y vino? Pues te pides una sin alcohol y la haces durar y, después, no se toma nada más, que tampoco es obligatorio.

Os leo -y me leo- y veo que ponemos el foco en lo que hemos comido mal y de más y en lo poco que nos hemos movido, pero es que ésa no es la cuestión. El descontrol con la comida y la falta de ejercicio no son el problema. Sólo son el síntoma de otra cosa. Otra cosa que será distinta para cada uno, pero que tiene mucho que ver con nuestro nivel de bienestar general. ¿No os ha pasado estar enfrascados en alguna actividad y que pasen horas sin que siquiera penséis en la comida? ¡Pues esa es la clave! Conseguir una vida plena, estar sinceramente satisfechos con lo que hacemos y ocupar nuestro tiempo con cosas que nos gusten, no, lo siguiente.

Así que, no prometo nada, pero voy a intentar cambiar el enfoque del blog. Hablar menos de si he comido bien o mal y de si he hecho ejercicio o no (que suele ser que no) y hablar más de proyectos, de cosas que hago o que quiero hacer, de cosas que hago y quiero dejar de hacer y, en general, de cómo quiero que sea mi vida. Digo que no prometo nada porque no sé si seré capaz de hablar de estas cosas tan personales sin que se me pueda reconocer, pero al menos lo voy a intentar.


Post data: Blogger también lo está haciendo mal. Me pregunta que si quiero traducir mi blog del gallego.